lalisandi

“A veces me pellizco para asegurarme de que estoy vivo”

In Entrevistas, Más allá on February 19, 2013 at 7:51 am

saudi-trial-11-24-300x300Escribí hace unos días sobre el activista de derechos humanos saudí Mohammad al Qahtani y sobre como está haciendo público y diseminando vía Twitter (tiene más de 70.000 seguidores) los detalles del juicio en el que está siendo procesado junto al veterano activista y reformista Abdullah al Hamid, acusados ambos de varios cargos, como ser desleales al rey y a su sucesor o calificar a Arabia Saudí de estado policial. El juicio empezó el 18 de junio y a mediados de enero quedó visto para sentencia. Se juegan ambos pasar varios años en prisión. Aun así, Al Qahtani analiza lo que ha pasado como una gran victoria y augura que más pronto o más tarde la primavera árabe llegará a su país. “Se trata de un juicio político, nada nuevo en este país. Pero el hecho es que en vez de que el régimen nos juzgara a nosotros, hemos conseguido exponerlo y juzgarlo a él”, afirma en una conversación vía Skype. “Conseguimos neutralizar también a la policía de seguridad del estado, esta infame organización que mete a la gente en prisión sin un proceso legal. El régimen ha podido juzgar durante años a gente en procesos secretos y éste ha sido el primero en el que la gente ha podido asistir y escuchar nuestras respuestas”.

Foto: Mohammad al Qahtanni (izquierda) y Abdullah al Hamid  justo antes de la sexta vista del juicio en Riad (@thurmarm y @gvo)

Mohammad al Qahtani, un profesor de Economía educado en Estados Unidos,  lleva años denunciando sin pelos en la lengua los abusos de derechos humanos del régimen saudí y exigiendo libertad para la disidencia política y que se establezca una monarquía constitucional. Junto con Al Hamid y otros defensores de los derechos humanos, fundó hace ya más de tres años la Asociación Saudí de Derechos Políticos y Civiles (ACPRA, ilegal), que ayuda a las familias de los detenidos sin cargos a denunciar sus casos ante el ministerio del Interior. Su labor, inusual en un país donde se impide a la sociedad civil organizarse, les ha convertido en blanco de arrestos y procesos legales. Al Hamid ya fue detenido en 1993 y otro de los fundadores de la ACPRA, Mohamed Saleh al Bajadi, fue sentenciado en abril a cuatro años de prisión en un juicio secreto por cargos muy similares. A Mohammad al Qahtani su activismo le ha valido ser considerado por Foreing Policy como uno de los “100 principales pensadores globales” pero también aparentar muchos más de los 46 años que tiene. A pesar de todo, sigue sin callarse.

O sea, que aunque puedas ir a prisión, consideras que el juicio es positivo para Arabia Saudí… Definitivamente. Para mí era un sueño imaginar algo así: llevar a juicio a un régimen despiadado como el saudí y, a pesar de ello, estar todavía en libertad. Es un gran éxito. De vez en cuando me pellizco para asegurarme de que estoy vivo: este régimen es brutal y despiadado, acorrala a la gente y los mata en juicios a la sombra, sin proceso legal, sin que haya sociedad civil, nada. Encontrar a un grupo de hombres que puedan trabajar sorteando el sistema y que expongan al régimen es algo muy grande.

Ha sido la primera vez que se ha celebrado un juicio político en público en Arabia Saudí. ¿Cómo lo conseguisteis? No había pasado nunca antes. Hasta hoy los tribunales han celebrado los juicios en secretos, especialmente en el infame Tribunal Criminal Especializado [SCC, establecida en 2008 para procesar casos relacionados con el terrorismo y la seguridad]. No será algo que vayan a hacer a partir de ahora, pero creo que hemos puesto a prueba los límites y nos hemos movido en la dirección correcta. Básicamente, nos aferramos a nuestra posición. Dijimos que no íbamos a ser juzgados en secreto, que no reconoceríamos al tribunal si nos procesaban a puerta cerrada. El juez se opuso, insistió en celebrar un juicio secreto, pero al final hubo presiones, creo que del tribunal, y el juicio se celebró de nuevo. Volvimos y nos dieron una sala muy grande, en la que cabían centenares de personas.

Tuiteaste lo interrogatorios. ¿Cuál era la idea? Que la gente los siguiera y decirles a los interrogadores que también podíamos hacer públicos los interrogatorios no solo las vistas. Y ahora la gente sabe cómo enfrentarse a ellos si algún día lo necesitan. Hicimos públicas también las preguntas que nos hicieron para exponer al régimen. Mucha gente sigue lo que tuiteo, en árabe y en inglés, y para muchos fue fascinante seguir los interrogatorios y ver las tácticas que utilizamos para responder a las preguntas. Creo que es algo muy nuevo también. Me gustó. Fui a juicio y encontré una oportunidad nueva para luchar durante los interrogatorios, y créeme, se trata realmente de una confrontación: los confrontamos y los avergonzamos y sin violar ninguna ley.

Qué incomoda más al régimen, ¿lo que haces o lo que dices? Diría que ambas cosas. El problema son las actividades de la asociación que fundamos hace más de tres años. Estamos luchando por los derechos humanos y para promover las reformas políticas y concienciar a la gente de sus derechos civiles. Son cuestiones muy espinosas para el régimen.

¿Estás preparado para ir a prisión? Por supuesto. De alguna manera no estamos preparando desde hace más de tres años. Estudiamos las posibilidades e hicimos nuestros cálculos: podíamos perder nuestros trabajos, nos prohibirían viajar, podíamos acabar en prisión. Así que ya lo habíamos previsto. Sin embargo, es difícil imaginarse en prisión, si lo haces mejor que cierres la boca pero eso no hará que nada cambie. Finalmente, mis hijos quieren vivir en un ambiente donde sus derechos fundamentales sean respetados, así que a veces uno debe hacer sacrificios para tener un futuro mejor, y este es nuestro caso. Si tenemos que ir a prisión, que así sea. Centenares, sino miles, de personas fueron a prisión en este país exigiendo sus derechos. Así que si unos cuantos individuos se les añaden… forma parte de las luchas civiles y pacíficas. Y yendo a prisión podemos exponer al régimen y echar un poco de luz sobre el estado vergonzante de los derechos humanos en este país e impedir las violaciones.

¿Podrías describir brevemente la situación de los derechos humanos en el país?  La situación de los derechos humanos se está deteriorando. Tenemos una comunidad muy numerosa de prisioneros políticos que están expuestos a torturas y a tratamientos degradantes, a todo tipo de maltratos. Se puede meter a gente en prisión, y sus familias no pueden ayudarles; tampoco el proceso legal sirve de nada y ningún abogado asume su defensa porque son cuestiones muy sensibles, son casos políticamente motivados. Así que de vez en cuando, una cuantas familias, algunos centenares, se manifiestan públicamente, lo que es una novedad en el país. Pero a pesar de ello, el régimen se resiste a liberarlos y a solucionar el problema. Así que el resentimiento público contra el régimen está creciendo día a día. A pesar del miedo que tienen a la primavera árabe, llegará también a Arabia Saudí. El régimen es suficientemente listo como para evitar el caos escuchando a las familias de los detenidos políticos y comprometiéndose a respetar los derechos humanos, pero no lo está haciendo, especialmente en un momento en que en Arabia Saudí la gente conoce sus derechos muy bien y no se callará antes las flagrantes violaciones de derechos humanos.  

¿Cuántos prisioneros políticos hay en el país? Muchos, se trata de un número enorme, se puede calcular en base a la capacidad de las prisiones políticas saudís, que es también enorme. Pero la cuestión es qué han hecho a lo largo de la última década. Metieron a mucha gente en prisión sin un proceso legal adecuado. El régimen conoce el número exacto, pero no hará públicos los datos reales, se mantienen en secreto y, desafortunadamente, no existe una comisión  independiente en este país que pueda verificar si los suyos o los nuestros son correctos. No los sabemos .[Algunas estimaciones los calculan en 30.000] .

¿Qué impacto ha tenido la primavera árabe en Arabia Saudí? Lo ha tenido en términos de concienciación política. La gente es consciente ahora y está forzando los límites de la libertad de expresión y habla de cuestiones muy sensibles que solían ser tabú. El debate se puede seguir en Twitter y en los medios sociales. La gente discute en la red temas que eran intocables. Te das cuenta de cómo han cambiado y de lo muy críticos que son ahora con el régimen y con el gobierno, y lo están haciendo abiertamente. Nuestra sociedad solía ser mucho más primitiva. Venimos de muy lejos y tenemos un largo camino por recorrer. No podemos comparar Arabia Saudí con Egipto o Túnez, no existe una sociedad civil en nuestro país, así que costará años que todo esto se materialice, pero creo que quizá acortemos el trecho y quizá muy pronto veréis la marea de la primavera árabe llegando a la tierra de Arabia Saudí.

No parece que la comunidad internacional esté haciendo mucho por ayudar. ¿Son víctimas los saudíes del petróleo? Estoy de acuerdo. Eso también lo tuvimos en cuenta y asumimos que la lucha sería solo nuestra, pero la continuaremos a pesar de todo, es algo que acordamos hace años. Vamos a plantar cara, no hay manera de conseguir algo si no pagas un precio. Asumimos también que el dinero que tienen les permite comprar cualquier país extranjero, a través de contratos y etcétera, pero a veces también puedes sortear este tipo de cosas, porque exponer al régimen en términos de abusos de derechos humanos hace que la comunidad internacional sepa cómo se creó el terrorismo. ¿Por qué pasaron los hechos horribles del 11 de Septiembre? ¿Por qué muchos de los secuestradores eran de Arabia Saudí, 15 de 19? Es a causa de las políticas del pasado del régimen saudí, su implicación en guerras subsidiarias [proxy war en inglés], que llevaron a la creación del terrorismo a través del reclutamiento de nuestros jóvenes para luchar en ellas. Este tipo de actividades están pasando también hoy, pero para exponer y educar a la comunidad internacional de que tenemos una crisis interna hace falta que lo hagamos público, es nuestro trabajo exponerlos. Si pasa en un futuro próximo, estamos preparados para hablar en contra del régimen saudí y afrontar las consecuencias. Lamentablemente, muchos países no nos escuchan porque escuchan a sus propios intereses, sus intereses cortoplacistas, pero eso también lo tenemos asumido.

Hay dicho antes que no hay una sociedad civil en Arabia Saudí y, sin embargo, sí parece que exista una que se está organizando en el ciberespacio. ¿Lo ves así? Sí, eso es un hecho, totalmente de acuerdo. Ya que el régimen prohíbe que existan una auténtica sociedad civil organizada, la gente y el activismo se han ido al ciberespacio. Es cierto y de eso van los medios sociales, donde puedes establecer contacto y formar grupos con gente que piensa igual que tú; en Twitter y Facebook se están llevando a cabo debates muy serios, ambos son críticos para el futuro del activismo en Arabia Saudí. El régimen está sintiendo la presión, la gente lo está retando. Les recordé durante mis interrogatorios que pueden bloquear las redes sociales pero saben que no pueden hacerlo. Somos una sociedad joven, con muchos chicos y chicas que se están comprometiendo en la defensa de los derechos humanos, que están preocupados por los derechos del individuo, y eso es un signo muy positivo. Quizá tomará años para que nos demos cuenta de esta actividad pero estamos en el primer paso en la dirección correcta.

¿Todo el mundo está conectado? La mayoría y no es solo en Facebook y Twitter, usan smart phones para comunicarse, usan todas las redes [El número de usuarios saudíes de Twitter se ha doblado en un año y alcanza ya casi los 400.000] . Se comunican entre sí y el gobierno no puede controlarlo como solía hacer con los medios tradicionales y la televisión. La gente ya no se entera de las noticias por la televisión, lo hace vía Twitter y Facebook y otros programas de comunicación. La información está actualizada, la puedes obtener muy fácilmente y la puedes discutir con otros grupos. Estamos en una era en la que la que la revolución de las comunicaciones lo ha hecho posible y creo que eso traerá muchos cambios a Arabia Saudí.

Sin embargo, el régimen se distingue por tener uno de los aparatos de filtrado y control de Internet más exhaustivos. Es fácil sortearlo. Usamos proxies. Controlar completamente Internet es casi imposible. Si tuiteas algo, en pocos minutos centenares  o miles de personas alrededor del mundo lo leerán y, sinceramente, esto es una revolución.

+ Info:

Global Voices Online ha cubierto todas las vistas del juicio.

Manifiesto de la ACPRA denunciando el contrato de fidelidad con el régimen.

Amnesty International, december 2011: “Saudi Arabia: Repression in the name of security

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